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Alvin Toffler dice que Europa sigue viviendo en el pasado

| Jorge Nascimento Rodrigues en Los Angeles| 4.Abril.01 |
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Es el comentario preocupado del futurista americano más conocido, quien no ve a nuestro continente seriamente empeñado en cortar con el pasado. En esta entrevista, revela sus dos 'pasiones'.

Las dos condiciones básicas para una estrategia basada en el conocimiento son una inversión masiva en nuevas formas de enseñar de cara a una población más educada, y una infraestructura electrónica y comunicacional. Es este el desafío que las Naciones y los grandes bloques tendrán en el próximo siglo. Es un de los temas de su próximo libro, que sólo saldrá después que se asiente la polvareda del milenio.

Alvin Toffler tiene hoy 70 años y se prepara para, después de que pase todo el barullo del milenio, volver a sorprendernos con una obra cuyo título es todavía un secreto de los dioses, pero cuyo meollo esencial nos reveló en esta entrevista exclusiva realizada en la ciudad californiana en la que vive.

Lo que lo preocupa, en los alborotados tiempos que corren, es la compleja transición que la parte más sustancial del planeta, donde aún campea la pobreza masiva, vive en un momento en el que la Nueva Economía y sociedad basadas en el conocimiento no son más una cosa del futuro. Basta mirar lo que pasa en los 'grandes' Oriente, Rusia, China.

También Europa le mereció un comentario preocupado. Detrás de la euforia del euro, él continua viendo un continente viejo que se resiste a sumergirse decididamente en la Tercera Ola. Si se le pregunta una marca europea símbolo de esta ola, sólo recuerda SAP AG, la multinacional que se luce en el software empresarial.

Toffler se volvió un referente para la generación de la "tercera revolución industrial" cuando acuñó con éxito el slogan de la "Tercera Ola" en 1980, en la obra que definitivamente lo ubicó como uno de los futuristas más respetados en el mundo.

El ritmo de escritura de la pareja Toffler - la dupla Alvin y Heidi, subraya él, después de que en los 90, ella dejara de estar en la retaguardia de su fama - se cuenta por décadas. Para los más impacientes, son esperas largas. Pero el no renuncia a 'masticar' con tiempo las tendencias. Esta es también una entrevista con una larga historia de espera. No de una década, sin embargo.

Desde la publicación de "Guerra y anti-guerra" por la pareja, que había sido prometida hacía más de 5 años en Nueva York. Diversos contratiempos en la vida familiar de los Toffler, la fueron postergando. "Perseverancia es una de las virtudes del periodista", nos recuerda Alvin, que subraya que él "mismo fue periodista" y "sabe cómo son esas cosas".

Finalmente, el encuentro - ciertamente no del tercer tipo - se dio en Los Angeles, siendo necesaria una palabra de agradecimiento al apoyo logístico dado por Jack Nilles, el 'padre' del teletrabajo, quien también hacía más de diez años que no se encontraba con el futurista.

La entrevista

Jorge Nascimento Rodrigues:- Los más impacientes se desesperan. ¿Cuándo sale su próxima obra, dentro de su estrategia de sólo publicar al ritmo de la década?
Alvin Toffler: - Van a tener que impacientarse un poco más aún. Estoy trabajando en ella pero, acordamos con mi editor que va a haber mucho ruido en torno del milenio. Por eso, no creo que la publique antes de 2001, después de que se asiente la "polvareda".

J.N.R:- Pero, ¿puede contarnos un poco de lo que está investigando?
A.T.: - Estuve concentrado en el problema de las pre-condiciones sociales y culturales para la creación de riqueza en los nuevos tiempos. Estos procesos son complejos. No son simples, como juzgaban, por ejemplo, los responsables occidentales cuando llegaron a la ex URSS con sus planes para implementar el mercado. Descubrieron ahora, aterrados, que faltaban allí condiciones básicas, como un sistema legal. Y el monstruo que crearon no tiene nada que ver con lo que creían que estaban transplantando....

J.N.R:- De hecho, en el oriente de Europa están en curso las más masivas transiciones de sistema, los problemas más complicados para el planeta en los próximos años. ¿Es optimista?
A.T.: - No es fácil ser optimista. Rusia es una auténtica caldera en ebullición: fascismo emergente, armas nucleares tácticas al alcance de todos, capitalismo salvaje... Todos los ingredientes en la superficie para detonar por esto o lo otro. La China, por su lado, está pasando una revolución aún más profunda que la comunista liderada por Mao Tse Tung y que los dirigentes chinos quieren llevar a cabo con estabilidad. ¡Será, sin duda, espantoso si lo consiguen! Pero, si Asia consigue sacar de la pobreza a 1 billón de personas, será algo jamás visto en la historia de la humanidad.

J.N.R:- Entonces, en el fondo, ¿tiene esperanzas en Asia?
A.T.: - Al contrario de lo que se acostumbra decir hoy, pienso que Asia no está acabada. En mis libros yo había anticipado mucha turbulencia y sugerí que el propio crecimiento económico ininterrumpido podría parar. Esta claro que nadie sabe el futuro, pero tengo esperanzas de que Asia volverá. Hay una tremenda energía en su "subsuelo" - los recursos humanos continúan allá. Hay un núcleo fuerte que no fue liquidado, que continua trabajando para el futuro. Sinceramente, creo que el Fondo Monetario Internacional tiene las manos manchadas de sangre de Asia. No percibió nada de lo que estaba pasando allá.

J.N.R:- ¿Y sobre Europa?
A.T.: - A mi también me gustaría saber lo que va a pasar. Después de la Segunda Guerra Mundial, el propósito de la integración era político. Mas, en mi terminología, eso no fue debidamente acompañado por un zambullirse en la Tercera Ola. Europa continua sin descubrirla de verdad al fin de estos 50 años. Si me habla de marcas europeas de la tercera ola, sólo encuentro una excepción, SAP AG. El resto, lamento decirlo, está muerto y bien muerto. Su comunidad política, e incluso empresarial, por muy duro que sea de oir, continua viviendo esencialmente en el pasado. La estrategia implícita de sus gobiernos e, incluso, de la burocracia de Bruselas continua siendo esta: alimentar la primera ola, o no tendría el 'lobby' de la agricultura un peso enorme; apoyar la segunda ola, de modo que empresas que no son competitivas sobrevivan; e ignorar, en gran medida, a los emprendedores de la tercera ola.

J.N.R:- ¿Ve tanto conservadurismo incluso en el discurso político, o eso es más una reacción epidérmica anti-europea típicamente americana?
A.T.: - ¿Qué quiere que le diga? Inclusive en el plano político, creo que se cometió un error grosero en Europa. Se marginalizaron a los críticos lúcidos de la izquierda y del centro. La única presencia crítica - esa aún más retrógrada - es la de la extrema derecha.
Lo que es pésimo. Sus políticos continúan extasiados con el euro, pero, después de los primeros dos o tres años van a caer en sí. Creo que algunos políticos europeos ya están viendo el problema. Perciben lo que pasa, sólo que no consiguen dar los pasos necesarios, porque las clientelas no los dejan. La tercera ola significa cambio, cambio profundo, y mucha gente con poder y privilegios no quiere.

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