Cada persona, según su sexo, edad y tipo de actividad tiene diferentes requerimientos nutricionales. Te contamos en qué casos se puede sufrir alguna deficiencia, para que estés alerta y balancees tu alimentación.
No te olvides que las vitaminas y los minerales son fundamentales para el buen funcionamiento del organismo.
Las mujeres pueden sufrir carencias nutricionales durante las menstruaciones. Cuando éstas son abundantes, hay gran pérdida de hierro.
La vida sobreexigida influye además en la salud y vitalidad. Si no se aporta al organismo la cantidad adecuada de nutrientes es necesaria una suplementación multivitaminica y mineral. El hombre muy activo sujeto a las situaciones de estrés está sujeto a desordenes alimentarios: saltea las comidas, y a veces le falta variedad para incorporar todos los nutrientes esenciales. Esas necesidades se incrementan aún más cuando:
Los que pasaron los sesenta pueden presentar problemas en la absorción o asimilación de los alimentos; en la masticación, la pérdida del apetito e influencia de algunos medicamentos como los diuréticos y los antiinflamatorios. En estos casos, es conveniente reforzar la dieta con suplementos de vitaminas y minerales para ayudar a prevenir las enfermedades cardiovasculares, cataratas y artrosis.
Durante la adolescencia se produce el desarrollo sexual y los cambios físicos. Los varones necesitan más calorías, proteínas y minerales mientras que las chicas necesitan más hierro para compensar el que pierden durante la menstruación. Los vegetarianos, si llevan una dieta muy estricta tienen déficit de vitamina B12, hierro, zinc y en algunos casos, de calcio.
Los suplementos vitamínicos y minerales refuerzan y complementan la alimentación para que el organismo alcance los niveles óptimos de nutrientes que necesita. Si crees que necesitás incorporarlos a tu dieta, no dudes en consultar al médico ya que solo deben ingerirse bajo supervisión. En general suelen ser indicados en personas que suelen saltear comidas - especialmente el desayuno o el almuerzo-, en personas que llevan una vida hiperactiva y están sometidos a un continuo estrés, en personas que no realizan una alimentación variada o en casos en que el requerimiento aumente como en el embarazo, la lactancia o en los deportistas.
Generalmente ingerimos menos nutrientes de lo que pensamos ya que los procesos de cocción prolongados disminuyen el aporte de nutrientes. La vitamina C es muy sensible al calor, a la luz y al oxígeno. Las vitaminas del complejo B son fácilmente destruidas por las altas temperaturas. El potasio, el magnesio y el fósforo también pierden con el remojo y la cocción por calor húmedo - hervido-.
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