La sucesión interna significa vender o transferir la propiedad de un negocio o de una práctica profesional a otros socios o a empleados de la misma firma.
Es una opción apropiada para quienes quieren mantenerse involucrados en su negocio y, al mismo tiempo, lograr su independencia, porque –al haber otra persona a cargo- tienen la posibilidad de estar menos pendientes del día a día.
Para que la sucesión interna sea factible, es necesario establecer un plan de transición.
Lo interesante es que ese plan de transición también tiene el potencial de incrementar la motivación, productividad y lealtad de los empleados que, eventualmente, en algún momento van a tomar la propiedad del negocio.
Adicionalmente, si una sucesión interna se implementa gradualmente a lo largo de una cantidad de años, puede resultar en un mayor beneficio para el largo plazo y una mayor retención de clientela que en el caso de una venta a terceros, con lo que se dará un mayor valor al negocio.
Una vez que se eligió la opción preferida para la transición, se debe considerar la posibilidad de crear un plan por escrito para formalizar los pasos a seguir y especificar el marco de tiempo en que la propuesta se debe implementar.
Por último, es imprescindible tener en cuenta que, en muchos casos, establecer e implementar un plan de transición puede requerir ayuda profesional en los aspectos legales, organizacionales, contables y de valuación.
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