Olmo sale cabizbajo de la reunión de gerentes, las ventas han disminuido y la amenaza de nuevos impuestos, sigue manteniendo muchos negocios, sin llegar a concretizarse. Como jefe del departamento informático, ha recibido la orden de despedir a un 20% del personal. Al pensar en la orden, Olmo recuerda las largas jornadas en que ha compartido con cada persona que va a despedir y se lamenta de ser el ejecutor material de la misma. Transcurridas algunas semanas del referido despido, Olmo se percibe triste y nota el desaliento y la insatisfacción en su equipo de trabajo.
Brianda inició con mucho optimismo la conformación de su equipo de ventas, como encargada de la promoción y distribución de un producto de belleza para el segmento popular, conformó un grupo de trabajo que derrochaba optimismo y energía.
Algunas semanas más tarde, el grupo ha sufrido varios incidentes negativos, la gerencia de esta área, no autoriza varias compras, necesarias para impulsar el producto, se le ha ordenado a Brianda “ trabajar con lo que tiene y no exigir...” en respuesta a esto, el grupo ha sufrido deserciones y la moral de los que se han quedado está por los suelos.
Tal como lo demuestran nuestros dos casos citados, con mucha frecuencia nos encontramos con situaciones de incertidumbre, temor, desconfianza, apatía y negativismo dentro de nuestras actividades diarias. Indudablemente, que todo lo anterior es una respuesta automática a los problemas y estímulos que nos vienen del ambiente (dentro o fuera de la empresa) que de una forma u otra va a repercutir en nuestro desempeño.
Esto mismo, se da debido a procesos de comunicación verbal o no verbal, que surgen entre las personas y que se intercambian como un elemento, que crea un ambiente dentro del trabajo.
No obstante, el aspecto emocional es un componente importante dentro de las relaciones de trabajo, los gerentes lo tomamos en cuenta solamente, cuando nos encontramos en una situación en donde el desgano, ha tomado posesión del ánimo dentro de los grupos de trabajo.
En tal sentido, muchos gerentes, se auxilian de medidas inmediatas para “resolver el problema”, sin embargo la situación anímica puede retornar después de “una intervención motivacional” si los elementos que se encuentran en la esencial del problema, no se han modificado.
De esa cuenta, resulta importante recalcar el papel del líder en el desarrollo de ambientes en donde a pesar de la crisis, existan propósitos para mantener el ánimo y la actitud de competencia que las personas dentro de las empresas requieren para su mantenimiento y desarrollo.
En esa línea de ideas, todos los gerentes pueden desarrollar acciones vinculadas a optimizar sus resultados y crear con la personas de sus equipos de trabajo, un ambiente propio que les permita enfrentar las situaciones críticas del trabajo y convertirlas en oportunidad.
Aunque no existen formulas mágicas o recetas enlatadas, que funcionen en la realidad, el conocimiento que surge del estudio del comportamiento de las personas dentro del trabajo, nos permite proponer algunas acciones.
Estas pueden ser valiosas, para aquellos que tienen dentro de su tarea, dirigir u orientar el trabajo de otros en condiciones críticas y las describimos a continuación:
Aunque los puntos anteriores, no suponen un Modelo, los mismos usados en forma individual o en conjunto, pueden servir como herramientas o guía, para que las crisis dentro de las organizaciones, generen aprendizajes positivos en sus integrantes.
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José Angel Alvarez