Ha llegado el tiempo de las comunicaciones "on line". Como siempre, están los que se confunden y, a la sombra de un supuesto anonimato, se animan a lo que no se animan. Esos no tienen cura y, sí la tienen, necesitan un psicoanalista.
Pero también están los que, sin ánimo, sólo por no conocer las normas, pueden molestar u ofender. Para eso se inventó la "netiqueta". Si, como "etiqueta", igualito que en Versailles... pero sin tantas reverencias.
Las cuestiones básicas son de absolutísimo sentido común. Las palabras clave son: buenos modales, cortesía, respeto y tolerancia. Casi nada.
No obstante, hay normas que están establecidas convencionalmente y que es importante conocer.
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