Hacia el siglo XVII, la ciudad de Buenos Aires comienza a expandirse hacia el sur, dando nacimiento a un barrio que comenzaría a ser conocido como "Alto de San Pedro".
Lo de Altos no se sabe muy bien si fue a causa de su posición más elevada, o por la existencia de un alto de carretas, donde actualmente se encuentra la Plaza Dorrego.
El barrio se halla comprendido entre las calles Chile, Piedras, Avenida Caseros, Defensa, Avenida Martín García, Avenida Paseo Colón, Avenida Brasil y Avenida Ingeniero Huergo.
Los jesuitas. En 1734 los jesuitas decidieron fundar una iglesia en la zona, pero la autorización real llegó recién en 1784 (claro no la mandaron por email), iniciándose entonces la construcción de la Iglesia de Nuestra Señora de Belén. Las obras de la nueva iglesia estuvieron bajo la dirección de los arquitectos Blanqui y Prímoli y, junto a ella, nacería poco después una Casa de Ejercicios Espirituales para hombres.
El conjunto de la Iglesia Nuestra Señora de Belén y la Casa de Ejercicios Espirituales adoptó el nombre de "La Residencia", el cual se extendería luego también al barrio y a la Plaza del Alto, que en 1822 sería denominada "Plaza del Comercio". En 1897 la plaza retomó su fisonomía de plaza, recibiendo en 1900 el nombre por el que hoy la conocemos: Plaza Dorrego.
Con la expulsión de los jesuitas en 1767 las obras quedan
inconclusas.
En 1785 los padres Betlemitas se hicieron cargo del templo, trasladando su hospital
a la casa anexa.
La casa de Ejercicios comenzó por entonces a ser usada como cárcel,
función que conservó hasta casi la actualidad.
La parroquia de San Telmo.
En 1806, se crea la Parroquia de San Pedro González Telmo, designándose
a la Iglesia de Nuestra Señora de Belén como sede de la misma hasta
tanto se levantara el nuevo templo, construcción que nunca se materializó.
Nuestra Señora de Belén fue concluida en 1876, pero las costumbres
han decidido ignorar este nombre y perpetuar, en cambio, el de Iglesia de San
Telmo.


La fiebre amarilla.
El barrio fue sede de la aristocracia porteña hasta que, en 1871, la epidemia
de fiebre amarilla produce una brusca transformación del mismo. Se produjo
un éxodo hacia el oeste y principalmente hacia el norte.
El barrio se fué deteriorando y perdió su importancia, las viejas
casonas patricias fueron ocupadas por inmigrantes y transformadas en viviendas
colectivas denominadas conventillos.
A partir de 1970 se produjo una revalorización de la zona que trajo nuevamente crecimiento e inversiones, dentro de un marco de conservación del patrimonio histórico, que motivó muchas tareas de reciclaje.

El barrio adquirió un aire bohemio y se instalaron numeros artistas, bares y negocios de antigüedades.
La zona se caracteriza, además, por las tanguerías.
Cúpula de la iglesia Nuestra Señora de Belen